Entre granjeros
Un próspero granjero americano visitó Francia, donde vivía un primo lejano también granjero, aunque mucho más modesto
-Yo -dijo el de EE.UU.- salgo en el coche por la mañana de mi granja y al anochecer aún no he salido de mi rancho
-Ya -le respondió el primo-, yo también, desde antaño, tuve un coche como ese
Genette añade: "El principio de este chiste es evidente, pero, por alguna razón que se me escapa, me parece especialmente sabroso el adverbio ´antaño"